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Estrategias metacognitivas para potenciar el aprendizaje

Estrategias metacognitivas para potenciar el aprendizaje

Última actualización 30 de Julio del 2021Tiempo de lectura: 7 min.

Miguel Mejia

Las estrategias metacognitivas nacen de la metacognición, un concepto de la psicología relativamente nuevo, pues fue establecido en los años 70 por el psicólogo John Flavell. Sin embargo, fue hasta una década más tarde en la que se empezó a hablar de las estrategias metacognitivas. Pero ¿cuál es la particularidad de estas estrategias?

Muchas personas están acostumbradas al aprendizaje memorístico, pero es muy probable que los conocimientos adquiridos a través de este método sean a corto plazo. Para asegurarnos que el aprendizaje sea duradero, debemos comprender la información y aplicarla en la práctica; para ello, debemos implementar las estrategias metacognitivas adecuadas.

En el artículo de hoy, conoce qué es la metacognición y cómo influye en el aprendizaje. También, aprende qué son las estrategias metacognitivas y las habilidades metacognitivas, y por qué son tan importantes. ¡No te lo puedes perder! 

¿Comenzamos? 

¿Qué es la metacognición?

Para comprender qué son las estrategias metacognitivas, es clave conocer qué es la metacognición y por qué es importante.

La metacognición es la capacidad innata que tienen los seres humanos de tomar conciencia y reflexionar sobre nuestros propios pensamientos y atribuir a las otras personas la capacidad de pensar. También, se conoce como la teoría de la mente. 

¿Para qué sirve la metacognición? Esta habilidad funcionará para poder anticipar nuestra conducta como la de los demás, a través de los sentimientos y las actitudes que proyectan. Asimismo, la metacognición será una vía para desarrollar destrezas mentales y procesos cognitivos básicos y superiores, tales como el pensamiento crítico, la toma de decisiones fundamentada y la expresión de sus ideas a través del lenguaje. 

Qué es la metacognición

Imagen: Freepik

La capacidad de metacognición se desarrolla desde la niñez. Entre los 3 y 5 años, aproximadamente, ya empiezan a responder según sus habilidades de metacognición. Esto quiere decir, que pueden leer las expresiones y actitudes de las personas, interpretarlas y comprenderlas para poder anticipar su conducta y regular la propia. 

Sin embargo, es posible que algunas personas no desarrollen esta capacidad. Las dificultades para el desarrollo de la metacognición o su ausencia total está relacionada con psicopatologías particulares. No obstante, es absolutamente necesario visitar a un profesional de la psicología y del desarrollo para comprobar cualquier diagnóstico. 

De hecho, existe un tratamiento en específico, el cual influye directamente en tus capacidades metacognitivas. 

¿Qué es la terapia metacognitiva? 

Desarrollada por el psicólogo británico Adrian Wells, la terapia metacognitiva está basada en las terapias cognitivas, las cuales afirman que cualquier alteración en el pensamiento es causal de malestares psicológicos. A propósito, te invito a conocer qué es una reestructuración cognitiva

Sin embargo, la terapia metacognitiva busca comprender la razón por la cual existen personas capaces de mostrarse despreocupadas ante una situación adversa y otras a las que, presentando el mismo problema, manifiestan algún comportamiento depresivo

Adrian Wells afirma en su libro "Terapia metacognitiva para la ansiedad y la depresión", que el motivo por el que salen a flote comportamientos depresivos tiene que ver con la manera en la que ven o perciben su propio pensamiento

Precisamente, el objetivo de la terapia metacognitiva es eliminar cualquier pensamiento disfuncional. Con esta terapia, la persona podrá cambiar la manera en la que ve e interpreta las cosas, lo cual mantiene alejada cualquier situación relacionada con la ansiedad o depresión. 

Terapia metacognitiva

Imagen: Unsplash

No obstante, no es una tarea tan sencilla. Para que la terapia metacognitiva pueda llevarse a cabo, es necesario que la persona sea consciente de sus pensamientos de forma estratégica. Una vez iniciada la terapia, esta se lleva a cabo entre 8 y 12 sesiones

Según la web especializada Psicología y Mente, las terapias metacognitivas han demostrado ser eficaces, incluso, en el ámbito clínico, en el que se llegó a la conclusión de que bajaban notoriamente los niveles de ansiedad. 

El psicólogo Jesús Matos, quien es profesor del Instituto Superior de Estudios Psicológicos (ISEP), resume de forma bastante sencilla el objetivo de la terapia metacognitiva.

"La terapia metacognitiva, al final, trata de demostrarle al paciente que la preocupación es controlable y no peligrosa. Además, también busca demostrarle que la preocupación no ayuda en nada", señaló en una entrevista a la BBC

Pero ¿cómo saber si necesito una terapia cognitiva? Especialistas coinciden en que, primero, aparecen síntomas cognitivos (preocupaciones, pensamientos negativos, etc.). Luego, aparecen los síntomas fisiológicos, que se pueden presentar como sudoración excesiva o palpitaciones. 

Finalmente, encontraremos los síntomas conductuales; es decir, cuándo nos cuestionamos qué hacer al tener ansiedad o miedo. Este último caso es clave, pues ya se trataría de un trastorno psicológico y es en ese momento en el que una terapia metacognitiva vendría bastante bien.

¿Qué es la metacognición en el aprendizaje?

Por otra parte, el concepto de metacognición también es muy utilizado por la psicología educativa para referirnos a la habilidad de las personas de tomar conciencia de los conocimientos propios, la autogestión de los procesos del aprendizaje y la optimización de las tareas. Es decir, nos ayuda a entender cómo hacer más eficiente el aprendizaje. 

El aprendizaje metacognitivo cuenta con dos componentes básicos. En primer lugar, saber qué hacer, que nos habla de estar consciente de las habilidades, estrategias y recursos necesarios para ejecutar distintas tareas. Y, en segundo lugar, saber cómo y cuándo actuar, que se refiere a la capacidad de usar mecanismos reguladores para asegurar el éxito de una tarea. 

Metacognición en el aprendizaje

Imagen: Freepik

En este caso, la metacognición se refiere a utilizar al alumno como el protagonista del aprendizaje, tomando en cuenta sus habilidades, aptitudes y capacidades personales para diseñar una estrategia adecuada que genere una conexión y, por consecuencia, aprendizaje significativo.

El psicólogo John Flavell (1976) explica que los niños deben desarrollar 3 capacidades metacognitivas para optimizar el proceso de aprendizaje. 

  • Identificar situaciones en las que el almacenamiento de cierta información específica pueda ser útil en el futuro.
  • Mantener actualizada la información relacionada con su aprendizaje.
  • Buscar información que pueda ser útil para resolver un problema.

Asimismo, se proponen dos enfoques teóricos sobre la adquisición y desarrollo de capacidades metacognitivas:

  • La metacognición se desarrolla con la edad, y con el tiempo, esta capacidad está más activa y se vuelve automática.
  • A medida que se obtienen más conocimientos, aumenta la capacidad de aprender sobre el mismo tema.

En palabras simples, la metacognición en el aprendizaje podría resumirse en una máxima: enseñar a pensar. Si bien esto puede representar un gran reto para los maestros, según el portal Docentes al Día, "los profesores deben asumir el papel de mediador, más que de transmisor, del aprendizaje y plantear preguntas que obliguen a los alumnos a cuestionarse lo que creen que saben"

Alumnos cuestionándose

Imagen: Unsplash

Plantearse preguntas, pero ¿qué tipo de preguntas? El mismo portal sugiere algunos ejemplos de preguntas para promover la metacognición en el aprendizaje. 

  • ¿Qué has aprendido?
  • ¿Cómo lo hiciste? 
  • ¿Qué dificultades has tenido? 
  • ¿Para qué te ha servido lo que has aprendido? 
  • ¿Podrías utilizar lo que has aprendido para otras circunstancias? 
  • ¿Qué piensas de lo que has dicho? 
  • ¿Estás de acuerdo o en desacuerdo? 
  • ¿Cómo nos convencerías de que tu solución es la más adecuada? 
  • ¿Por qué crees que es correcto? 
  • ¿Cómo podemos verificar o probar dicha información? 

Más adelante te contaremos algunos otros ejemplos de estrategias metacognitivas, pero, a priori, estas preguntas te servirán sobremanera para promover el aprendizaje metacognitivo. Ahora sí, ¡vamos a conocer qué son las estrategias metacognitivas!

 

¿Qué son las estrategias metacognitivas?

Las estrategias metacognitivas son elementos muy importantes para el aprendizaje, ya que no solo buscan una simple transferencia de conocimientos, sino que tienen el objetivo de crear nuevas posibilidades para construir el conocimiento y aplicarlo prácticamente. Pero primero definamos qué es una estrategia, en general. 

"La estrategia es un concepto que escuchamos en todos lados. Sin embargo, muy pocas personas son capaces de definir qué es una estrategia. Una estrategia, en términos generales, es el camino planeado para lograr ciertos objetivos. Para tener una buena estrategia, es importante conocer el contexto en el que nos encontramos, establecer objetivos inteligentes y enumerar las acciones que te llevarán a cumplir dichos objetivos.", explica Manuel Nevárez, profesor de nuestro curso online Pensamiento Estratégico.

Estrategias metacognitivas

Imagen: Freepik

Partiendo de esa premisa, las estrategias metacognitivas son el método para la reflexión del conocimiento, que es distinto a la autoevaluación. Esto significa que el estudiante es consciente de su propio proceso de aprendizaje. Asimismo, la autorregulación del aprendizaje no solo involucra la autogestión, sino también el ajuste de las estrategias según sus necesidades. De esta forma, es posible tener un aprendizaje significativo. 

En comparación con el aprendizaje memorístico, el aprendizaje significativo es un aprendizaje activo, es decir, relacionamos la información nueva con conocimientos previos y construimos una relación entre ellos para una mejor comprensión. Este es resultado de las estrategias metacognitivas, que nos orientan a gestionar el proceso de aprendizaje y reconocer qué información podemos unir para construir nuevos conocimientos. 

La educación en base a estrategias metacognitivas tiene el fin de que el alumno tenga la capacidad de identificar cuándo y cómo aplicar los conocimientos adquiridos. Es importante que los profesores sean una guía, ya que son los encargados de auxiliarlos en la reflexión de los procesos metacognitivos en el aprendizaje. 

Proceso de aprendizaje metacognitivo

Imagen: Freepik

La actitud de los profesores, sobre todo en la etapa escolar, es fundamental para brindar las herramientas que le permitan comprender e interiorizar la información nueva y relacionarla con la adquirida previamente. 

Se pueden diseñar estrategias metacognitivas para cualquier tipo de aprendizaje y asignatura, pero deben estar adecuadas a las características específicas del curso y de los alumnos.

En fin, las estrategias metacognitivas nos ayudarán a procesar la información y a regular el aprendizaje. Estas vinculan los conocimientos de procesos cognitivos con la capacidad de organizarlos y modificarlos para obtener las metas del aprendizaje. En otras palabras, las estrategias metacognitivas serán una herramienta para aprender a aprender.

No obstante, se debe tomar en cuenta que la efectividad de las estrategias metacognitivas dependerá de qué tan capacitados están los estudiantes en relación a sus habilidades metacognitivas. Asimismo, según diferentes estudios, otros factores que pueden influir en el aprendizaje metacognitivo son la motivación y el dominio de estrategias de estudio efectivas. 

Estrategias metacognitivas y cognitivas: ¿cuál es la diferencia? 

Puede que haya ciertas confusiones sobre las estrategias metacognitivas y cognitivas. Para poder diferenciarlas, lo primero que hay que tener en claro es que una estrategia puede ser metacognitiva o cognitiva. 

Mientras que una estrategia metacognitiva es la habilidad de autorregular los propios aprendizajes, las estrategias cognitivas son el mecanismo para poder realizar actividades específicas, las cuales te permitirán retener toda la información de lo que lees u oyes.

Estrategia cognitiva

Imagen: Unsplash

Por ejemplo, una estrategia cognitiva comprende actividades como escribir notas, hacer esquemas mentales o resaltar textos. En resumidas cuentas, la cognición nos permite interpretar y representar la realidad gracias al pensamiento, la memoria y la percepción. La metacognición, en cambio, es el conocimiento sobre la manera en la que transcurren aquellos procesos cognitivos y, además, controlarlos y evaluarlos.  

Aclarado este punto, es momento de seguir con el tema principal de este artículo. ¿Conoces las habilidades metacognitivas? ¡Te las contamos a continuación!

Habilidades metacognitivas

Las habilidades metacognitivas son herramientas para facilitar la cantidad y la calidad del aprendizaje. Asimismo, gestionan el control del conocimiento, la dirección y la aplicación para resolver problemas. Además, estimulan la autonomía y la capacidad de autorreflexión de los alumnos

Para hablar de las habilidades metacognitivas, primero tenemos que referirnos a los tipos de conocimientos metacognitivos, acaso uno de los aspectos más importantes de la metacognición, debido a que los recursos psicológicos tienen como premisa al conocimiento. 

Tipos de conocimientos metacognitivos

Imagen: Unsplash

Existen tres tipos de conocimientos metacognitivos: declarativo, procedimental y condicional. 

  • Conocimiento declarativo: es, básicamente, aquel conocimiento "sobre" las cosas; es decir, aquel conocimiento sobre nosotros mismos, así como todos los factores que influyen en nuestro aprendizaje al realizar diversas tareas. 
  • Conocimiento procedimental: responde la pregunta: ¿cómo hacer las cosas? Las personas con conocimiento procedimental tienen la capacidad de saber cómo ejecutar las tareas a través de una estrategia mucho más eficiente, sobre todo cuando está relacionada con la resolución de problemas. 
  • Conocimiento condicional: es aquel que nos sirve para asegurarnos que la tarea se encuentre completa; es decir, saber cuándo y por qué aplicar los procedimientos de las estrategias. 

Es preciso indicar que no necesariamente las personas tienen los tres tipos de conocimientos metacognitivos; puede que algunos alcancen el conocimiento declarativo o procedimental, pero no el condicional, el cual, dicho sea de paso, es uno de los niveles metacognitivos más difíciles de alcanzar. 

Dicho esto, ahora sí podemos hablar de las habilidades metacognitivas, las cuales se clasifican de la siguiente manera:

Regulación metacognitiva

La regulación metacognitiva es la habilidad para controlar el aprendizaje. Es decir, funciona como la capacidad para seguir el plan de las actividades establecido. Esto se va a lograr a través del desarrollo de tres habilidades: planificación, supervisión y evaluación

Por otro lado, es necesario tomar en cuenta que la regulación metacognitiva no se manifiesta de igual manera en todos los estudiantes. El espectro puede ir desde ninguna regulación hasta muy regulado. El estudiante que tiene una estrategia de regulación efectiva es llamado experto, mientras que uno sin regulación es llamado novato. 

Ambos van a abordar los materiales de aprendizaje de distintas maneras. Por ejemplo, un novato no tendrá una estrategia para leer un documento, sin embargo, un experto tendrá un plan de lectura organizado en función a un objetivo.

Planificación 

La planificación es la habilidad metacognitiva que le permite a una persona organizar los conocimientos. Es decir, cada individuo emplea esta capacidad para la estructuración de un cronograma, organización de objetivos, definición de metas y clasificación de las tareas, para llevar a cabo una actividad de manera efectiva y ordenada. 

La planificación como habilidad metacognitiva se compone por dos pasos. En primer lugar, la organización del entorno, que se refiere a buscar un espacio adecuado y tranquilo para llevar a cabo el aprendizaje. En segundo lugar, la organización de las tareas, que se refiere a coordinar y ordenar las actividades de cada etapa.  

La internalización de los nuevos conocimientos se dificulta significativamente si no se realizan actividades para organizar las ideas. Por ejemplo, los mapas conceptuales son herramientas muy útiles para trabajar la habilidad de planificación. Estos le permiten a los maestros y alumnos organizar, relacionar y fijar lo estudiado. 

Habilidades metacognitivas

Imagen: Freepik

Por otro lado, es esencial mencionar nuevamente el rol del docente en el desarrollo de las habilidades metacognitivas. Ellos deben ser los encargados de entregar las pautas necesarias para que los alumnos puedan aplicar y organizar lo estudiado. En este caso, ya sea para determinar el formato o identificar los conceptos y palabras clave.  

Se puede concluir que la planificación es el primer paso fundamental para el desarrollo de una estrategia metacognitiva, pues le permite a los estudiantes organizar su espacio y tareas para llegar a la meta propuesta y, por consecuencia, tener un mejor rendimiento académico. 

Control y supervisión

El control y la supervisión son habilidades metacognitivas que se encargan de verificar la efectividad de las estrategias metacognitivas aplicadas. Es decir, vamos a realizar una autoevaluación para asegurarnos de la comprensión, el almacenamiento, el aprendizaje y la recuperación de la información recibida. 

La capacidad metacognitiva de control y supervisión permite examinar si la información nueva se está comprendiendo. Los estudiantes expertos tendrán estrategias para mantenerse enfocados, organizar la información que comprenden y establecer una relación entre los nuevos conocimientos, los ya existentes y los objetivos de la tarea. Por otra parte, si no comprenden la información, tendrán la labor de identificar el por qué y seleccionar una nueva táctica para mejorar y facilitar la comprensión.

A pesar de que las habilidades metacognitivas de control y supervisión mejoran con la edad, es muy importante trabajar en su desarrollo a lo largo del tiempo. Muchos adultos y universitarios tienen dificultades en esta tarea, ya que no la cultivan desde pequeños. Si entrenan a los niños en esta habilidad desde la etapa escolar, como adultos será mucho más sencillo y efectivo aplicarla.  

Evaluación 

La evaluación como habilidad metacognitiva se refiere a valorar los resultados y los procesos reguladores del aprendizaje. Asimismo, incluye la observación y apreciación de la eficacia de las estrategias metacognitivas utilizadas. También, se debe tomar en cuenta si se deben aplicar modificaciones al proceso en función a los resultados obtenidos.

Como se explica, la evaluación no considera únicamente los resultados, sino los procesos. De la misma manera, dentro de esta habilidad metacognitiva se contemplan aspectos cuantitativos como cualitativos. 

Proceso de evaluación

Imagen: Unsplash

Este momento involucra que el estudiante y el maestro tomen consciencia si el conocimiento se ha adquirido de forma significativa, es decir, si va más allá de simple memoria. Además, el maestro podrá identificar en qué áreas existen problemas de aprendizaje. De este modo, el alumno se ve frente a sus posibilidades y dificultades, y puede encontrar una estrategia de aprendizaje más adecuada. 

Algunos ejemplos de la aplicación de esta habilidad son evaluar el progreso de las metas y verificar las ganancias intelectuales con exámenes prácticos efectivos.

 

Ejemplos de estrategias metacognitivas

A continuación, te mostraremos algunos ejemplos de estrategias metacognitivas, los cuales puedes empezar a aplicar desde este momento. ¡Verás que son ejercicios súper útiles y, sobre todo, prácticos! 

Ejercicios de autoevaluación

Uno de los ejemplos más comunes de estrategias metacognitivas son los ejercicios de autoevaluación. Después de estudiar cualquier tema, intenta diferentes maneras de organizar la información adquirida, como mapas conceptuales, dibujos o diagramas. A continuación, identifica cuál estrategia te funcionó mejor para facilitar la comprensión de la nueva información. Este es uno de los más claros ejemplos de estrategias metacognitivas en el aula.

Una de las maneras utilizadas para realizar un ejercicio de autoevaluación, es realizando la famosa escalera de la metacognición. Si te preguntas qué es la escalera de la metacognición, ¡no te preocupes! Lo explicaremos de la forma más detallada posible. 

La escalera de metacognición es una representación gráfica (en forma de escalera, claro) sobre el proceso de aprendizaje. Esta escalera tiene cuatro peldaños, cada uno con una pregunta, la cual debe ser contestada desde el primer escalón hasta el último. Como si estuviéramos subiendo una escalera. 

Escalera de metacognición

Imagen: Unsplash

La escalera de metacognición está formada de la siguiente manera: 

  • Primer escalón: en este primer peldaño, debemos responder la pregunta "¿qué he aprendido?". 
  • Segundo escalón: aquí, trataremos de complementar la pregunta que encontramos en el primer peldaño respondiendo "¿cómo lo he aprendido?". 
  • Tercer escalón: en el penúltimo escalón, responderemos a la interrogante "¿para qué me ha servido?". 
  • Cuarto escalón: finalmente, debemos de responder en qué otras situaciones podría aplicar lo aprendido. 

Ahora, para hacer una escalera de metacognición, es necesario tomar en cuenta el contexto en el que la usaremos. Por ejemplo, la manera en la que se trabajará dependerá de la capacidad de reflexión que tengan los estudiantes. En edades tempranas, la escalera de metacognición suele trabajarse a nivel grupal. A medida que la edad va aumentando, se podría resolver en pequeños grupos o de manera individual. 

Una escalera de metacognición permitirá, además de favorecer la autoreflexión, desarrollar el pensamiento crítico y evaluar los objetivos propuestos.

Estrategias metacognitivas para comprensión lectora 

Algunas estrategias metacognitivas para la comprensión de la lectura son: identificar la idea principal de un texto, hacer anotaciones marginales de la idea central de cada párrafo, repasar la información importante, organizar el material en un resumen y aplicar mnemotécnicas. ¿Recuerdas las habilidades metacognitivas? Pues aquí se aplican a la perfección

Es decir, la planificación la encontraremos antes de la lectura. El lector tendrá que especificar cuáles son los propósitos de esta lectura. En tanto, la supervisión estará presente mientras leemos, ya que controlaremos la calidad del proceso; en este caso, podríamos hacer apuntes, subrayar partes del texto, entre otras actividades. 

Estrategias para la comprensión lectora

Imagen: Freepik

Finalmente, la evaluación la aplicaremos al terminar de leer con el fin de verificar si es que cumplimos con los objetivos propuestos en la etapa de planificación. 

Contextualizando las palabras 

Este es otro gran ejemplo de estrategia metacognitiva en el aula. Consiste en mostrarle a los alumnos distintas frases en las que se utilizan palabras desconocidas en diversos contextos. La idea es que los estudiantes deduzcan el significado de aquella palabra basándose en el contexto. Este ejercicio permitirá que los alumnos se den cuenta cuán importante son las estrategias para alcanzar objetivos.

Casos prácticos

Con esta estrategia metacognitiva nos referimos a la búsqueda de casos específicos en los que se puedan aplicar los conocimientos aprendidos. Por ejemplo, si hemos estudiado la teoría sobre cómo funcionan las campañas de publicidad en Instagram, el siguiente paso será hacer tu propia campaña publicitaria en la red social. 

De todos modos, también podrían servirte algunos ejercicios para concentrarte mejor y, así, mejorar tu capacidad metacognitiva.

Esperamos que esta información te haya sido útil. Ahora ya conoces qué es la metacognición y por qué necesitas empezar a aplicar estrategias metacognitivas a tus procesos de aprendizaje. 

Es muy importante seguir capacitándonos constantemente. Por ello, sin duda alguna, las estrategias metacognitivas serán tu mejor aliado para potenciar tus conocimientos.

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Gracias por leernos y mucha suerte en este viaje. 

 

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