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Estrategias metacognitivas para potenciar el aprendizaje

Estrategias metacognitivas para potenciar el aprendizaje

Última actualización 5 de Abril del 2022Tiempo de lectura: 7 min.

Fernando Machuca

Las estrategias metacognitivas nacen de la metacognición, un concepto de la psicología relativamente nuevo, pues fue establecido en los años 70 por el psicólogo John Flavell. Sin embargo, fue hasta una década más tarde en la que se empezó a hablar de las estrategias metacognitivas. Pero ¿cuál es la particularidad de estas estrategias?

Muchas personas están acostumbradas al aprendizaje memorístico, pero es muy probable que los conocimientos adquiridos a través de este método sean a corto plazo. Para asegurarnos que el aprendizaje sea duradero, debemos comprender la información y aplicarla en la práctica; para ello, debemos implementar las estrategias metacognitivas.

Ahora, para comprender qué son las estrategias metacognitivas, es clave conocer qué es la metacognición y por qué es importante. La metacognición es la capacidad innata que tienen los seres humanos de tomar conciencia y reflexionar sobre sus propios pensamientos y atribuir a las otras personas la capacidad de pensar

Esta habilidad ayuda a anticipar tanto nuestra conducta como la de los demás, a través de los sentimientos y las actitudes que se proyectan. Asimismo, es una vía para desarrollar destrezas mentales y procesos cognitivos básicos y superiores, tales como el pensamiento crítico, la toma de decisiones fundamentada y la expresión de sus ideas a través del lenguaje.

En este artículo te hablaremos de las estrategias metacognitivas y las habilidades metacognitivas, y te comentaremos por qué son tan valiosas. ¡No te lo puedes perder!

¿Qué son las estrategias metacognitivas?

Las estrategias metacognitivas son elementos muy importantes para el aprendizaje, ya que no solo buscan una simple transferencia de conocimientos, sino que tienen el objetivo de crear nuevas posibilidades para construir el conocimiento y aplicarlo prácticamente.

Persona aplica estrategias metacognitivas en universidad

Imagen: Unsplash

Las estrategias metacognitivas son un método para la reflexión sobre el conocimiento. Esto significa que el estudiante es consciente de su propio proceso de aprendizaje.

En comparación con el aprendizaje memorístico, el aprendizaje significativo es un aprendizaje activo, es decir, relacionamos la información nueva con conocimientos previos y construimos una relación entre ellos para una mejor comprensión. Este es resultado de las estrategias metacognitivas, que nos orientan a gestionar el proceso de aprendizaje y reconocer qué información podemos unir para construir nuevos conocimientos. 

La educación en base a estrategias metacognitivas tiene el fin de que el alumno tenga la capacidad de identificar cuándo y cómo aplicar los conocimientos adquiridos. Es importante que los profesores sean una guía, ya que son los encargados de auxiliarlos en la reflexión de los procesos metacognitivos en el aprendizaje. 

Conferencia sobre habilidades metacongnitivas

Imagen: Unsplash

La actitud de los profesores, sobre todo en la etapa escolar, es fundamental para brindar a los estudiantes las herramientas que le permitan comprender e interiorizar la información nueva y relacionarla con la adquirida previamente. 

Se pueden diseñar estrategias metacognitivas para cualquier tipo de aprendizaje y asignatura, pero deben estar adecuadas a las características específicas del curso y de los alumnos.

En fin, las estrategias metacognitivas nos ayudarán a procesar la información y a regular el aprendizaje. En otras palabras, las estrategias metacognitivas son una herramienta para aprender a aprender.

No obstante, se debe tomar en cuenta que la efectividad de las estrategias metacognitivas dependerá de qué tan capacitados están los estudiantes en relación a sus habilidades metacognitivas. Asimismo, según diferentes estudios, otros factores que pueden influir en el aprendizaje metacognitivo son la motivación y el dominio de estrategias de estudio efectivas.

 

Principales estrategias metacognitivas de aprendizaje

Ahora que ya sabes qué es la metacognición y qué son las estrategias metacognitivas es momento de que pases a conocer algunas de las estrategias metacognitivas que se utilizan con el propósito de reforzar el conocimiento en los estudiantes. En este punto te hablaremos de 5 estrategias metacongnitvas, sin embargo, debes estar consciente de que existen muchas más.

1. Usar el optimismo para incrementar la motivación y la productividad

La primera de las estrategias metacognitivas que recomiendan Donna Wilson y Marcus Conyers, autores del libro Enseñar a los estudiantes a impulsar sus cerebros: estrategias metacognitivas, actividades e ideas para lecciones está relacionada con la práctica de una actitud optimista para mejorar la motivación y la productividad de los estudiantes.

Según reseñan estos autores, el optimismo capacita a las personas para que puedan lidiar de una manera más efectiva con las situaciones de estrés, y los ayuda a persistir en el cumplimiento de tareas que en algunas ocasiones pueden parecer complicadas. La idea es que las personas sientan que son capaces de lograr sus metas, y que eventualmente conseguirán lo que se proponen.

A pesar de que pueda parecer algo sencillo, se trata de una de las estrategias metacognitivas de aprendizaje que mejores resultados tiene en el rendimiento de los estudiantes.

Persona motivada estudiando

Imagen: Unsplash

El pensamiento optimista y la resiliencia ante las situaciones estresantes permite que las personas tengan un nivel de atención más amplio y que desarrollen habilidades para el pensamiento crítico. Esto está demostrado desde hace mucho, de hecho, el psicólogo y escritor estadounidense, Martín Seligman, escribió un artículo sobre esta estrategia metacognitiva titulado Learned optimism: How to change your mind and your life.

Como puedes ver, desarrollar las habilidades metacognitivas, en algunos casos, está vinculado a cosas sencillas que pueden hacer las personas para cambiar el enfoque con el que se aproximan a la realidad. Pero ¿cómo hacerlo?, ¿cómo se desarrolla esta estrategia metacognitiva vinculada al pensamiento optimista?

Básicamente, la respuesta está en reforzar los pensamientos que nos indican que lograr las cosas es posible, que con trabajo duro y determinación es muy probable que se cumplan las tareas aunque parezcan muy difíciles.

2. Planificar metas de aprendizaje

Otra de las estrategias metacognitivas que se pueden aplicar al aprendizaje en cualquier nivel es la planificación de objetivos y metas claras. Es decir, los estudiantes deben tener la habilidad de identificar cuáles son sus objetivos y planificar cuáles son las estrategias que utilizará para cumplirlos.

Esto además, capacita a las personas para que sean autosuficientes al momento de aprender, y que estén capacitados para aplicar estas habilidades metacognitivas en cualquier aspecto de su vida, más allá del aprendizaje.

De igual manera, esta estrategia metacognitiva permite que los estudiantes puedan ser conscientes del progreso que tienen, que monitoreen su desempeño y, en consecuencia, que se motiven para lograr lo que se había propuesto.

Un artículo de Robert Marzano, titulado The highly engaged classroom señala que cuando los estudiantes tienen habilidades metacognitivas para identificar sus metas y planificar la manera en la que las van a cumplir, se ve un aumento en su rendimiento en clases que puede variar del 16 al 41 por ciento.

Al igual que pasa con otras estrategias metacognitivas de las que te hablaremos más adelante, es vital el soporte que reciben los estudiantes en casa para poner en práctica la planificación. Asimismo, debemos mencionar que la capacidad de organizarse y planificar metas de manera sistemática es indispensable en otras áreas de la vida, de hecho, es una de las soft skills a las que más atención le prestan las empresas, por lo que es indispensable para obtener mejores oportunidades en el ámbito laboral.

Persona planifica metas de aprendizaje en computadora

Imagen: Unsplash

3. Focalizar la atención selectiva

La distracción es una de las cosas que más perjudica la capacidad de aprendizaje de las personas, sin embargo, para combatirla también existen algunas estrategias metacognitivas bastante específicas. Por ejemplo, el desarrollo de habilidades metacognitivas para focalizar la atención de manera consciente sobre algo que nos interese.

¿Qué quiere decir esto? Básicamente, se trata de una aproximación al problema de los déficits de atención en la que se establece que las personas tienen la capacidad de controlar su atención y hacerse cargo del nivel de atención que le prestan a las cosas.

La estrategia metacognitiva de focalizar la atención de manera selectiva implica desarrollar la habilidad de identificar cuáles son las cosas importantes a las que se les debe prestar atención. En pocas palabras, lo que se busca es que las personas desarrollen sus capacidades para autorregularse y practicar de manera deliberada ciertos ejercicios vinculados al aprendizaje.

Según Donna Wilson y Marcus Conyers, esta es una de las estrategias metacognitivas que mejor funcionan para que los estudiantes sean buenos oyentes, para que tomen la iniciativa en sus procesos y tareas de aprendizaje, y para que consigan avanzar hacia sus metas.

Personas estudian en grupo

Imagen: Unsplash

Estas son algunas de las cosas que se pueden hacer en clases para aplicar esta estrategia metacognitiva:

  • Estimular la curiosidad: esto se puede lograr con cosas muy sencillas, como el uso de datos curiosos para hablar de un tema.
  • Hacer las clases relevantes para los estudiantes: para lograrlo la idea es que lo que se enseña tenga algún vínculo con los intereses de los estudiantes.
  • Enseñar a través de diferentes formatos: no hay nada más útil para aplicar las estrategias metacognitivas de aprendizaje que variar la manera en la que se presenta el conocimiento. Es decir, se pueden utilizar lecturas, discusiones grupales o técnicas de aprendizaje auditivo, entre otras cosas.

En este punto ya debes tener más o menos claro lo útil que son las estrategias metacognitivas para el aprendizaje y para la vida en general. Pero sigue leyendo, que aún nos quedan dos estrategias metacognitivas más.

4. Hacer autoevaluación

Una de las estrategias metacognitivas más importantes es la capacidad de autoevaluarse y monitorear el desempeño personal. Esto es fundamental para el cumplimiento de objetivos, ya que solo teniendo claro qué tanto se está avanzando, se pueden hacer ajustes para mejorar el desempeño.

Pero ¿de qué clase de ajustes estamos hablando? En general, se trata de las habilidades que tiene la persona para reflexionar lo que hace y aplicar las otras estrategias metacognitivas de aprendizaje que hemos comentado hasta aquí. Por eso es tan importante.

Si lo tuviéramos que dividir en partes más pequeñas, podríamos decir que la autoevaluación como estrategia metacognitiva permite:

  • Monitorear el progreso que se ha alcanzado en determinada tarea.
  • Reflexionar sobre la capacidad que se tiene para aprender sobre nuevos temas.
  • Sabes cuándo aplicar estrategias metacognitivas para reforzar el aprendizaje.

En la cotidianidad, esta estrategia metacognitiva se aplica de una manera muy sencilla. Particularmente, a través de preguntas que se hace la persona a sí misma. De tal manera, estas son algunas de las preguntas de autoevaluación que se hacen las personas:

  • ¿Qué tan bien estoy entendiendo estos temas?
  • ¿Cómo podría evaluar mi nivel de aprendizaje?
  • ¿Qué cosas puedo hacer para optimizar mi capacidad de aprendizaje y avanzar con mis conocimientos?
  • ¿De qué manera se relacionan estos nuevos conocimientos con las cosas que ya sé?
  • ¿Qué estrategias metacognitivas me pueden ayudar a aprender de una manera más efectiva?

Aunque se trate de preguntas que a simple vista parecen muy sencillas, son un excelente recurso para determinar en qué nivel se está y qué hace falta para seguir avanzando.

Persona estudia y hace autoevaluación de sus conocimientos

Imagen: Unsplash

5. Aplicar las experiencias de aprendizaje en la vida personal

Por último, debemos hablar de las estrategias metacognitivas que permiten que los estudiantes aprendan vinculando sus experiencias de estudio con la vida personal. Este es uno de los tipos de estrategias metacognitivas más interesantes, puesto que desarrollan las capacidades de las personas más allá de los temas académicos.

En primer lugar, aprender de las experiencias permite que se reconozca qué tan efectivos fueron los métodos que se utilizaron para aprender, y qué cosas se pueden hacer diferente en el futuro.

De igual manera, esta estrategia metacognitiva sirve para aplicar ciertos conceptos relacionados al estudio a la vida personal. Por ejemplo, tanto en el estudio como en la vida se aprende de los errores, y reconocer esa verdad tiene un impacto increíble en las capacidades que tiene alguien de aprender.

 

Ejemplos de estrategias metacognitivas

A continuación, te mostraremos algunos ejemplos de estrategias metacognitivas, que puedes empezar a aplicar desde este momento. ¡Verás que son ejercicios súper útiles y, sobre todo, prácticos! 

Ejercicios de autoevaluación

Uno de los ejemplos más comunes de estrategias metacognitivas son los ejercicios de autoevaluación. Después de estudiar cualquier tema, intenta diferentes maneras de organizar la información adquirida, como mapas conceptuales, dibujos o diagramas. A continuación, identifica cuál estrategia te funcionó mejor para facilitar la comprensión de la nueva información. Este es uno de los más claros ejemplos de estrategias metacognitivas en el aula.

Una de las maneras más utilizadas para realizar un ejercicio de autoevaluación, es aplicando la famosa escalera de la metacognición. Si te preguntas qué es la escalera de la metacognición, ¡no te preocupes! Lo explicaremos de la forma más detallada posible. 

La escalera de metacognición es una representación gráfica (en forma de escalera, claro) sobre el proceso de aprendizaje. Esta escalera tiene cuatro peldaños, cada uno con una pregunta, que debe ser contestada.

Persona aplicando estrategias de metacognición

Imagen: Unsplash

La escalera de metacognición está formada de la siguiente manera: 

  • Primer escalón: en este primer peldaño, debemos responder la pregunta "¿qué he aprendido?". 
  • Segundo escalón: aquí, trataremos de complementar la pregunta que encontramos en el primer peldaño respondiendo "¿cómo lo he aprendido?". 
  • Tercer escalón: en el penúltimo escalón, responderemos a la interrogante "¿para qué me ha servido?". 
  • Cuarto escalón: finalmente, debemos responder en qué otras situaciones podría aplicar lo aprendido. 

Ahora, para hacer una escalera de metacognición, es necesario tomar en cuenta el contexto en el que la usaremos. Por ejemplo, la manera en la que se trabajará dependerá de la capacidad de reflexión que tengan los estudiantes. En edades tempranas, la escalera de metacognición suele trabajarse a nivel grupal. A medida que la edad va aumentando, se podría resolver en pequeños grupos o de manera individual. 

Una escalera de metacognición permitirá, además de favorecer la autoreflexión, desarrollar el pensamiento crítico y evaluar los objetivos propuestos.

Estrategias metacognitivas para comprensión lectora 

Algunas estrategias metacognitivas para la comprensión de la lectura son: identificar la idea principal de un texto, hacer anotaciones marginales de la idea central de cada párrafo, repasar la información importante, organizar el material en un resumen y aplicar mnemotécnicas. Aquí se aplican a la perfección las habilidades metacognitivas.

Es decir, la planificación la encontraremos antes de la lectura. El lector tendrá que especificar cuáles son los propósitos de esta lectura. En tanto, la supervisión estará presente mientras leemos, ya que controlaremos la calidad del proceso; en este caso, podríamos hacer apuntes, subrayar partes del texto, entre otras actividades. 

Joven usa estrategias metacognitivas para leer

Imagen: Unsplash

Finalmente, la evaluación la aplicaremos al terminar de leer con el fin de verificar si es que cumplimos con los objetivos propuestos en la etapa de planificación. 

Contextualizando las palabras 

Este es otro gran ejemplo de estrategia metacognitiva en el aula. Consiste en mostrarle a los alumnos distintas frases en las que se utilizan palabras desconocidas en diversos contextos. La idea es que los estudiantes deduzcan el significado de aquella palabra basándose en el contexto. Este ejercicio permitirá que los alumnos se den cuenta cuán importante son las estrategias para alcanzar objetivos.

Casos prácticos

Con esta estrategia metacognitiva nos referimos a la búsqueda de casos específicos en los que se puedan aplicar los conocimientos aprendidos. Por ejemplo, si hemos estudiado la teoría sobre cómo funcionan las campañas de publicidad en Instagram, el siguiente paso será hacer tu propia campaña publicitaria en la red social. 

De todos modos, también podrían servirte algunos ejercicios para concentrarte mejor y, así, mejorar tu capacidad metacognitiva.

Habilidades metacognitivas

Las habilidades metacognitivas son herramientas para facilitar la cantidad y la calidad del aprendizaje. Asimismo, gestionan el control del conocimiento, la dirección y la aplicación para resolver problemas. Además, estimulan la autonomía y la capacidad de autorreflexión de los alumnos

Para hablar de las habilidades metacognitivas, primero tenemos que referirnos a los tipos de conocimientos metacognitivos, acaso uno de los aspectos más importantes de la metacognición, debido a que los recursos psicológicos tienen como premisa al conocimiento. 

Persona estudiando en la universidad

Imagen: Unsplash

Existen tres tipos de conocimientos metacognitivos: declarativo, procedimental y condicional. 

  • Conocimiento declarativo: es, básicamente, aquel conocimiento "sobre" las cosas; es decir, aquel conocimiento sobre nosotros mismos, así como de todos los factores que influyen en nuestro aprendizaje al realizar diversas tareas. 
  • Conocimiento procedimental: responde la pregunta: ¿cómo hacer las cosas? Las personas con conocimiento procedimental tienen la capacidad de saber cómo ejecutar las tareas a través de una estrategia mucho más eficiente, sobre todo cuando está relacionada con la resolución de problemas. 
  • Conocimiento condicional: es aquel que nos sirve para asegurarnos que la tarea se encuentre completa; es decir, saber cuándo y por qué aplicar los procedimientos de las estrategias. 

Es preciso indicar que no necesariamente las personas tienen los tres tipos de conocimientos metacognitivos; puede que algunos alcancen el conocimiento declarativo o procedimental, pero no el condicional, el cual, dicho sea de paso, es uno de los niveles metacognitivos más difíciles de alcanzar. 

Dicho esto, podemos hablar de las habilidades metacognitivas, que se clasifican de la siguiente manera:

Regulación metacognitiva

La regulación metacognitiva es la habilidad para controlar el aprendizaje. Es decir, funciona como la capacidad para seguir el plan de las actividades establecido. Esto se va a lograr a través del desarrollo de tres habilidades: planificación, supervisión y evaluación

Por otro lado, es necesario tomar en cuenta que la regulación metacognitiva no se manifiesta de igual manera en todos los estudiantes. El espectro puede ir desde ninguna regulación hasta muy regulado. El estudiante que tiene una estrategia de regulación efectiva es llamado experto, mientras que uno sin regulación es llamado novato. 

Ambos van a abordar los materiales de aprendizaje de distintas maneras. Por ejemplo, un novato no tendrá una estrategia para leer un documento, sin embargo, un experto tendrá un plan de lectura organizado en función a un objetivo.

Planificación 

La planificación es la habilidad metacognitiva que le permite a una persona organizar los conocimientos. Es decir, cada individuo emplea esta capacidad para la estructuración de un cronograma, organización de objetivos, definición de metas y clasificación de las tareas, para llevar a cabo una actividad de manera efectiva y ordenada. 

La planificación como habilidad metacognitiva se compone por dos pasos. En primer lugar, la organización del entorno, que se refiere a buscar un espacio adecuado y tranquilo para llevar a cabo el aprendizaje. En segundo lugar, la organización de las tareas, que se refiere a coordinar y ordenar las actividades de cada etapa.  

La internalización de los nuevos conocimientos se dificulta significativamente si no se realizan actividades para organizar las ideas. Por ejemplo, los mapas conceptuales son herramientas muy útiles para trabajar la habilidad de planificación. Estos le permiten a los maestros y alumnos organizar, relacionar y fijar lo estudiado. 

Cuaderno con planificación de objetivos

Imagen: Unsplash

Por otro lado, es esencial mencionar nuevamente el rol del docente en el desarrollo de las habilidades metacognitivas. Ellos deben ser los encargados de entregar las pautas necesarias para que los alumnos puedan aplicar y organizar lo estudiado. En este caso, ya sea para determinar el formato o identificar los conceptos y palabras clave.  

Se puede concluir que la planificación es el primer paso fundamental para el desarrollo de una estrategia metacognitiva, pues le permite a los estudiantes organizar su espacio y tareas para llegar a la meta propuesta y, en consecuencia, tener un mejor rendimiento académico. 

Control y supervisión

El control y la supervisión son habilidades metacognitivas que se encargan de verificar la efectividad de las estrategias metacognitivas aplicadas. Es decir, vamos a realizar una autoevaluación para asegurarnos de la comprensión, el almacenamiento, el aprendizaje y la recuperación de la información recibida. 

La capacidad metacognitiva de control y supervisión permite examinar si la información nueva se está comprendiendo. Los estudiantes expertos tendrán estrategias para mantenerse enfocados, organizar la información que comprenden y establecer una relación entre los nuevos conocimientos, los ya existentes y los objetivos de la tarea. Por otra parte, si no comprenden la información, tendrán la labor de identificar el por qué y seleccionar una nueva táctica para mejorar y facilitar la comprensión.

Persona aplica estrategias de metacognición en casa

Fuente: Unsplash

A pesar de que las habilidades metacognitivas de control y supervisión mejoran con la edad, es muy importante trabajar en su desarrollo a lo largo del tiempo. Muchos adultos y universitarios tienen dificultades en esta tarea, ya que no la cultivan desde pequeños. Si entrenan a los niños en esta habilidad desde la etapa escolar, como adultos les será mucho más sencillo y efectivo aplicarla.  

Evaluación 

La evaluación como habilidad metacognitiva se refiere a valorar los resultados y los procesos reguladores del aprendizaje. Asimismo, incluye la observación y apreciación de la eficacia de las estrategias metacognitivas utilizadas. También, se debe tomar en cuenta si se deben aplicar modificaciones al proceso en función a los resultados obtenidos.

Como se explica, la evaluación no considera únicamente los resultados, sino los procesos. De la misma manera, dentro de esta habilidad metacognitiva se contemplan aspectos cuantitativos como cualitativos. 

Escritorio de estudiante

Imagen: Unsplash

Este momento involucra que el estudiante y el maestro tomen consciencia si el conocimiento se ha adquirido de forma significativa, es decir, si va más allá de la simple memorización. Además, el maestro podrá identificar en qué áreas existen problemas de aprendizaje. De este modo, el alumno se ve frente a sus posibilidades y dificultades, y puede encontrar una estrategia de aprendizaje más adecuada.

¿Por qué es importante la metacognición en el aprendizaje?

Por otra parte, el concepto de metacognición también es muy utilizado por la psicología educativa para referirnos a la habilidad de las personas de tomar conciencia de los conocimientos propios, la autogestión de los procesos del aprendizaje y la optimización de las tareas. Es decir, nos ayuda a entender cómo hacer más eficiente el aprendizaje.

El aprendizaje metacognitivo cuenta con dos componentes básicos. En primer lugar, saber qué hacer, que nos habla de estar consciente de las habilidades, estrategias y recursos necesarios para ejecutar distintas tareas. Y, en segundo lugar, saber cómo y cuándo actuar, que se refiere a la capacidad de usar mecanismos reguladores para asegurar el éxito de una tarea.

Persona optimista aplica habilidades de metacognición

Imagen: Unsplash

En este caso, la metacognición se refiere a utilizar al alumno como el protagonista del aprendizaje, tomando en cuenta sus habilidades, aptitudes y capacidades personales para diseñar una estrategia adecuada que genere una conexión y, en consecuencia, aprendizaje significativo.

El psicólogo John Flavell (1976) explica que los niños deben desarrollar 3 capacidades metacognitivas para optimizar el proceso de aprendizaje. 

  • Identificar situaciones en las que el almacenamiento de cierta información específica pueda ser útil en el futuro.
  • Mantener actualizada la información relacionada con su aprendizaje.
  • Buscar información que pueda ser útil para resolver un problema.

Asimismo, se proponen dos enfoques teóricos sobre la adquisición y desarrollo de capacidades metacognitivas:

  • La metacognición se desarrolla con la edad, y con el tiempo, esta capacidad está más activa y se vuelve automática.
  • A medida que se obtienen más conocimientos, aumenta la capacidad de aprender sobre el mismo tema.

En palabras simples, la metacognición en el aprendizaje podría resumirse en una máxima: enseñar a pensar. Si bien esto puede representar un gran reto para los maestros, según el portal Docentes al Día, "los profesores deben asumir el papel de mediador más que de transmisor del aprendizaje y plantear preguntas que obliguen a los alumnos a cuestionarse lo que creen que saben"

Pareja se apoya para estudiar

Imagen: Unsplash

Plantearse preguntas, pero ¿qué tipo de preguntas? El mismo portal sugiere algunos ejemplos de preguntas para promover la metacognición en el aprendizaje. 

  • ¿Qué has aprendido?
  • ¿Cómo lo hiciste? 
  • ¿Qué dificultades has tenido? 
  • ¿Para qué te ha servido lo que has aprendido? 
  • ¿Podrías utilizar lo que has aprendido para otras circunstancias? 
  • ¿Qué piensas de lo que has dicho? 
  • ¿Estás de acuerdo o en desacuerdo? 
  • ¿Cómo nos convencerías de que tu solución es la más adecuada? 
  • ¿Por qué crees que es correcto? 
  • ¿Cómo podemos verificar o probar dicha información? 

Más adelante te contaremos algunos otros ejemplos de estrategias metacognitivas, pero, a priori, estas preguntas te servirán para promover el aprendizaje metacognitivo.

Estrategias metacognitivas y cognitivas: ¿cuál es la diferencia? 

Puede que haya ciertas confusiones sobre las estrategias metacognitivas y cognitivas. Para poder diferenciarlas, lo primero que hay que tener en claro es que una estrategia puede ser metacognitiva o cognitiva. 

Mientras que una estrategia metacognitiva es la habilidad de autorregular los propios aprendizajes, las estrategias cognitivas son el mecanismo para poder realizar actividades específicas, que te permitirán retener toda la información de lo que lees u oyes.

Por ejemplo, una estrategia cognitiva comprende actividades como escribir notas, hacer esquemas mentales o resaltar textos. En resumidas cuentas, la cognición nos permite interpretar y representar la realidad gracias al pensamiento, la memoria y la percepción. La metacognición, en cambio, es el conocimiento sobre la manera en la que transcurren aquellos procesos cognitivos y, además, una herramienta para controlarlos y evaluarlos.  

Persona investiga cómo entrar a universidad

Imagen: Unsplash

¿Sabías que la capacidad de metacognición se desarrolla entre los 3 y 5 años? Desde la niñez, las personas ya empiezan a responder a los estímulos según sus habilidades de metacognición. Esto quiere decir que pueden leer las expresiones y actitudes de las personas, interpretarlas y comprenderlas para poder anticipar su conducta y regular la propia. 

Sin embargo, es posible que algunas personas no desarrollen esta capacidad. Las dificultades para su desarrollo o su ausencia total está relacionada con psicopatologías particulares. No obstante, es absolutamente necesario visitar a un profesional de la psicología y del desarrollo para comprobar cualquier diagnóstico y empezar un tratamiento.

Ahora ya conoces qué es la metacognición y por qué necesitas empezar a aplicar estrategias metacognitivas a tus procesos de aprendizaje. 

Si te interesa adquirir más herramientas de aprendizaje, te recomendamos el curso online de Herramientas para el aprendizaje social y colaborativo, un must have si lideras un equipo de trabajo. Y ya sabes, incluye las estrategias metacognitivas en tu vida, serán tus mejores aliadas para potenciar tu conocimiento.

Gracias por leernos y mucha suerte en este viaje.

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