El arte de los signos y la semiótica en el arte

El arte de los signos y la semiótica en el arte

Última actualización 22 de Febrero del 2021Tiempo de lectura: 7 min.

Herson Barona

Fuente: Damián Ortega, Cosmic Thing, 2002. Kurimanzutto.

 

Si estás interesado en el arte y el mundo creativo, seguramente —y aunque no lo sepas— estás interesado en la semiótica. Esto se debe a que, de alguna manera, la semiótica, como la cultura, está en todas partes. Pero antes de adentrarnos en la importancia de la semiótica en el arte (y la semiótica del arte) veamos qué es la semiótica en general y cómo se ha desarrollado.

 

Índice

  1. Semiótica y semiología
  2. El objeto de la semiótica
  3. Hacia una doctrina de los signos
  4. La semiósfera
  5. Lectores de signos
  6. La semiótica en el arte

 

Semiótica y semiología

Existe cierta confusión entre los términos semiótica y semiología, a tal grado que algunos han llegado a pensar que se trata de campos conceptuales distintos y separados. 

La semiótica tiene dos orígenes, o quizá sería más preciso decir que tiene un origen doble. A comienzos del siglo XX Ferdinand de Saussure (el padre de la lingüística ginebrino) y el estadounidense Charles Sanders Pierce (desde el ámbito de la lógica matemática) llegaron paralelamente, por medio de sus investigaciones, al mismo punto: el signo. 

En su Curso de lingüística general, Saussure da cuenta de la necesidad de una ciencia que estudiara “la vida de los signos en el seno de la vida social”. A esta ciencia le dio el nombre de semiología. Pierce, por su parte, busca crear una teoría general del significado y la representación centrada en el signo, a la cual nombró semiótica. En realidad las diferencias entre ambas eran poco claras y paulatinamente fueron desapareciendo. 

Hoy en día la palabra semiótica engloba las dos tradiciones y comprende tanto el estudio de los signos como las prácticas de significación y la producción de sentido.

Duchamp-Fuente

Fuente: Marcel Duchamp, Fountain 1917, réplica, 1964. © Succession Marcel Duchamp/ADAGP, Paris and DACS, London 2021 (tate.org.uk).

 

El objeto de la semiótica

Los dos dominios de la semiótica, según Umberto Eco, son una teoría de los códigos y una teoría de la producción de signos; es decir, cómo se crean los signos y en qué marcos se pueden “leer” dichos signos.

El ser humano tiene dos repertorios de signos: verbal y no verbal. Esto es importante porque la semiótica no es solamente una teoría, sino un método de análisis: “la ciencia de todos los sistemas de signos”, a decir de Roland Barthes. Los sistemas de signos son lenguajes y, como tales, comunican. Y es por eso que, aunque el saber semiológico surgió de la lingüística, muy pronto tuvo el objetivo de aplicarse a objetos no lingüísticos. (Más adelante veremos la importancia de la semiótica en el arte.)

 

 

Hacia una doctrina de los signos

Aunque la idea de una doctrina de los signos surgió en la Grecia antigua con los estoicos, “la semiótica es una disciplina joven —como apunta Eco—, tiene dos mil años, pero está legitimada desde hace poco”. 

El centro de esa doctrina parte de las ideas de Saussure, para quien el signo se compone de dos elementos: significado y significante, los cuales están unidos de manera arbitraria, sin ningún vínculo material o lógico. 

Un signo puede ser definido como un elemento (ya sea una palabra, un objeto o una imagen) que refiere a otra cosa. De acuerdo con la definición de San Agustín, “un signo es una cosa que, además de la imagen asimilada por los sentidos, hace venir por sí misma al pensamiento alguna otra cosa” y, por lo tanto, nos empuja a conocer algo más que esa misma cosa.

Para ejemplificar la arbitrariedad del signo, podemos pensar en el signo lingüístico: la palabra (el significante) ‘verde’ no es verde, llamamos así a ese color por mera convención y es por eso que cada lenguaje usa una palabra diferente para la misma cosa. 

Sin embargo, la tríada de Pierce considera que el proceso de significación (semiosis) se da por medio de la interacción de tres y no dos elementos: el representamen, el objeto y el interpretante. Asimismo, Pierce llevó a cabo una clasificación de los signos en tres grandes grupos: símbolos, íconos e indicios. 

 

El sketchnoting es una práctica semiótica que te permite traducir tus ideas con distintos sistemas y tipos de signos. ¡Ponlo en práctica con esta guía!

banner-sketchnoting

 

Con estas bases la semiótica se fue extendiendo a diversos campos de la vida cultural y refinó sus herramientas analíticas hasta el punto de que se puede llegar a concebir como una teoría general de la cultura.

Escultura-clásica

Fuente: Erik Peacock apass.be (https://creativecommons.org/licences/by-no-sa72.0/).

 

La semiósfera

Si lo piensas por un momento, te darás cuenta de que toda interacción con la realidad, toda experiencia sensorial, es traducida a un significado, una idea, una emoción. Y esto es porque percibimos la realidad como un sistema de signos —que interpretamos, que leemos, que traducimos.

Yuri Lotman acuñó el término semiósfera (en oposición a la biósfera) para referirse a ese sistema de signos en el que vivimos. Para él la comunicación era un acto de traducción que se genera en el marco de la cultura, lo cual significa que la cultura es un texto.

Como especie, somos seres en busca de sentido. Crear significado es un acto inherentemente humano. En cualquier situación social estamos creando sentido: lo que hacemos y decimos significa algo. Acaso todo lo que media entre las personas son signos.

Gestos, señas, palabras, pero también una pintura, un poema o un relato, un bordado, una película, una escultura, una pieza musical. Todo significa porque, como afirma Umberto Eco en La estructura ausente, “todos los fenómenos culturales son sistemas de signos” y es por eso que “la cultura es esencialmente comunicación”. La significación es el valor con el que cubrimos de sentido nuestras vidas, como un velo que ponemos sobre la experiencia. 

 

Lectores de signos

Cildo-Meireles-Coca-Cola

Fuente: Cildo Meireles, Inserçoes em circuitos ideológicos. Projeto Coca-Cola, 1970. Colección MACBA. Fundación MACBA.

 

En La aventura semiológica, Roland Barthes da cuenta de la tarea semiótica que todos llevamos a cabo cotidianamente: “El hombre moderno, el hombre de las ciudades, pasa su tiempo leyendo. Lee, ante todo y sobre todo, imágenes, gestos, comportamientos [...] Todas estas ‘lecturas’ son muy importantes en nuestra vida, implican demasiados valores sociales, morales, ideológicos”. Esto significa que los mensajes admiten muchas lecturas (significan o pueden significar muchas cosas); los signos tienen más de un sentido, a este fenómeno se le llama polisemia y es de especial interés para la semiótica en el arte.

Para retomar el ejemplo mencionado anteriormente, asumimos que el verde significa ‘avanzar’ dentro de la señalética vial, pero no hay nada en el color verde o en la palabra ‘verde’ que quiera decir eso, hacemos esta asociación arbitrariamente por un aprendizaje cultural. Siguiendo a Barthes, “el sentido siempre es un hecho de cultura, un producto de la cultura”. Este segundo sentido que tiene un signo, un mensaje o un texto se llama sentido connotado.

Pero la diversidad de significados de un signo no depende solamente de las distintas connotaciones que éste entraña, sino del receptor, es decir, del lector. Y esto se vuelve aun más notorio al ver la injerencia de la semiótica en el arte.

 

 

La semiótica en el arte

Como viste, la semiótica estudia todos los procesos culturales como procesos de comunicación. Por lo tanto, la semiótica en el arte permite ver a la obra artística como un texto (una red de símbolos) que demanda una interpretación o un mensaje que debe ser decodificado, y a la experiencia estética como un contacto entre la obra y el espectador (lector del texto) en el que los dos se afectan mutuamente, construyendo un diálogo.

 

¿Qué es el arte?

Existe una infinidad de definiciones. En el curso Dirección de arte y composición, la profesora Leticia Ramos entiende por arte cualquier actividad u obra con una finalidad estética y comunicativa mediante la cual se expresa una visión del mundo.

A menudo se define al arte de manera tautológica o metafísica (el arte es el arte, el arte expresa lo inefable, el arte es la poesía, el arte es la manifestación del espíritu…). La semiótica en el arte le da la espalda a ese tipo de concepciones que revelan una pereza analítica, pues brinda las herramientas para analizar los niveles de comunicación y significación que se ponen en juego en la práctica artística de manera concreta, ya que asume que nos enfrentamos con “una complejidad estructural que se resiste al análisis, indudablemente, pero no se sustrae a él” (Umberto Eco, Tratado de semiótica general).

El arte, al hacer un uso creativo de los signos, se vuelve un fenómeno de comunicación altamente complejo que estimula las interpretaciones y, por lo tanto, invita a su análisis.

"Toda obra artística para de una búsqueda y nos transforma, afirma Majo Moirón en su curso El arte de la escritura. Desde el punto de vista de la semiótica en el arte, la obra artística es “un texto que sus destinatarios adaptan” (idem).

Baldessari-Boring-Art

Fuente:John Baldessari, I Will Not Make Any More Boring Art, 1971. Whitney Museum of American Art.

 

¿Cómo interpretar una obra de arte?

En realidad no existe una sola manera de interpretar una obra de arte, pues aunque cada obra establece su propio código de lectura (el idiolecto de la obra), es el lector del texto estético quien completa el significado de la obra

Sin embargo, esto no agota las posibilidades de lectura. Una de las aportaciones de la semiótica en el arte es que nos permite ver de qué modo toda interpretación está necesariamente mediada por elementos políticos, económicos, sociales e históricos. Esto quiere decir que, de acuerdo a sus circunstancias culturales, cada lector interpretará una misma obra de manera distinta, lo cual es de importancia capital para la historia del arte. 

 

Obra abierta

La semiótica del arte nos enseña que el receptor/lector del mensaje estético, o texto estético, es parte fundamental de la obra. El concepto de obra abierta hace referencia a la apertura de interpretaciones que permiten las obras de arte. 

Existen distintos niveles de apertura o de participación que dependen de una tensión “dialéctica entre la libertad de interpretación y la fidelidad al contexto estructurado del mensaje” (Eco, La estructura ausente). 

Un ejemplo paradigmático de obra abierta es la novela Rayuela, de Julio Cortázar, pues no sólo permite sino que invita a distintos modos de lectura, permitiendo que el lector reorganice la estructura del libro, convirtiéndose así en una suerte de coautor. En ese texto el escritor argentino pone de manifiesto algo que hace toda obra de arte: permitir que cada lector elija sus propios recorridos de lectura, creando una interpretación subjetiva.

Magritte-pipa

Fuente: René Magritte, La Trahison des images (Ceci n'est pas une pipe), 1929. Centre Pompidou.

 

El arte conceptual como arte semiótico

El arte conceptual, o cierto tipo de arte conceptual al menos, parece poner en práctica las incursiones de la semiótica en el arte, a tal punto que se ha llegado a considerar a este tipo de manifestaciones artísticas como arte semiótico.

  • Cuando Duchamp puso un urinal al revés en una galería de arte con el nombre Fuente, estaba haciendo un juego semiótico, transfiriendo signos de un contexto a otro en el que eran ajenos, dotándolos de un nuevo sentido.
  • En La traición de las imágenes, serie de obras célebres por la frase “esto no es una pipa”, Magritte enfrenta dos sistemas de signos y los hace eclosionar: la pintura de una pipa no es una pipa pero sí es el signo de una; la frase que señala la traición sígnica desmonta el entramado semiótico. 
  • One and Three Chairs, de Joseph Kosuth va más allá. Se trata de un signo traducido a tres lenguajes semióticos distintos: la silla como objeto, la silla como imagen y la silla como texto.

Tres casos, entre muchos, de la fuerte influencia de la semiótica en el arte.

Kosuth-One-and-Three-Chairs

Fuente: Joseph Kosuth, One and Three Chairs, 1965, MoMA.

 

La (in)utilidad del arte

Más allá de que quiera imputársele un carácter utilitario, que le es ajeno, el arte contribuye a moldear y/o cambiar la manera en que una cultura ve el mundo. Por eso resultan un laboratorio fértil para la semiótica. Como creía el propio Joseph Kosuth, "arte es crear significados", por eso puede fungir como un laboratorio fértil para la semiótica.

El arte, al poner en circulación y cuestionar los signos de una cultura, “impugna —como afirma Eco— las verdades establecidas e invita a un nuevo análisis de los contenidos”. Ese análisis es precisamente el que lleva a cabo la semiótica en el arte. 










 

También podría interesarte

Subcategorías

Softwares