😓Persona dominante: las 7 características que no conocías
Personas dominantes: las claves para identificarlas a primera vista

Personas dominantes: las claves para identificarlas a primera vista

Última actualización 10 de Septiembre del 2021Tiempo de lectura: 7 min.

Daisy Castelan

Cuando una persona dominante entra a una habitación, su presencia se nota inmediatamente. O eso se suele pensar, pero ¿cómo identificar a una persona autoritaria?

También puede ser que quieras saber qué significa ser una persona dominante o cómo identificar estas características, además de leer su lenguaje corporal y lo más importante, cómo aprender a convivir con ellos, ya sea en el trabajo, con tus amigos e incluso en tu familia. 

Entonces toma aire, corrige tu postura  y presta mucha atención a las principales características de una persona dominante. Quizás tú lo seas. 

Características de una persona dominante

Cuando se habla de una persona autoritaria, ¿qué características se te vienen a la mente? 

Generalmente, las personas piensan en alguien serio, una persona autoritaria y mandona que le dice a los demás qué hacer y cómo hacerlo. Con gran firmeza, sus respuestas son tajantes, como si solo existiera el blanco o el negro.

También a las personas dominantes se les considera como personas con un carácter difícil, ya que se aferran a sus ideas y es muy complicado hacerlos cambiar de opinión.

Seguramente en toda tu vida te has encontrado con más de una persona dominante, lo que quizá te obligó a equilibrar la balanza y adoptar una personalidad sumisa. O puede que hayas optado por responder de otra manera de acuerdo a si eres una persona dominante, influyente, concienzuda o estable, de acuerdo a las características que indica el sitio web de El País.

Por eso, te traemos un listado de características que son fundamentales para identificar a una persona autoritaria.

Tú dices sí, la persona dominante dice no

Una de las características más fácilmente observables de una persona dominante, es que buscará llevar la contraria: si tú estás proponiendo una idea o plan, una persona autoritaria buscará los puntos más débiles para desacreditarte o, al menos, para restarle fuerza a tu opinión, lo que nos lleva al siguiente punto.

Siempre tendrá la razón (incluso cuando esté equivocado)

Así le muestres con evidencias irrefutables que su idea está completamente errónea, no aceptará su error hasta que se le dé la razón, busque dar el tema por cerrado o termine convenciendo a los otros de que tiene razón. 

Lo que más le importa a una persona dominante es imponer su perspectiva, sin importarle si está en lo correcto o no, y lo hará de cualquier medio o herramienta que tenga a su disposición y es ahí donde entra en juego cómo utilizas la inteligencia emocional a tu favor.

 

Le gusta controlar todo

Siguiendo con el punto anterior, para poder tener siempre la razón, una persona dominante buscará tener el control de cada elemento que le rodea, desde las circunstancias hasta  las personas con las que convive, y si las situaciones no salen como quisiera, buscará redirigir todo de acuerdo a sus planes u objetivos, lo que de igual manera sería egoísta de su parte. 

Sabe manipular a quienes le rodean

Una persona dominante sabe “leer” a las personas, o cree que las conoce, lo que le permite manipularlas para que apoyen sus ideas.

Puede que sea una persona autoritaria pero inteligente para saber cómo convencer a los demás o utilice otros medios, ya sea la coerción, a través de promesas y recompensas, halagos y argumentos que en ocasiones tienen poco sentido común, pero altamente emotivos y muy convincentes.

Fuente: Pexels

Elegirá por ti

Una vez que logra tener el control de la situación o sobre ciertas personas, una persona dominante comenzará a imponer sus propias ideas o desacreditar las de otros y, al final, se sentirá como si alguien más hubiera tomado las decisiones por ti. Todo esto con la intención de que todo sea de acuerdo a lo que la persona autoritaria hubiera querido. 

Dará su opinión, incluso si nadie se la pidió

Otra forma de detectar a una persona dominante, es que también suele ser entrometida e interrumpir conversaciones ajenas sólo para brindar una opinión o perspectiva que nadie le pidió, como si quisiera demostrar que es mejor que los demás. 

También, puede darse que esté en medio de una conversación, pero al final, parezca que sólo estaban hablando de él sin darle importancia a lo realmente importante . 

Buscará sacar provecho de cada situación

Al ser una persona dominante, su postura centrada en sí mismo y sus ideas, puede provocar un clima laboral tenso entre el equipo de trabajo, lo que puede beneficiarle para salirse con la suya y que la situación vaya de acuerdo a cómo esa persona quisiera. 

Por eso siempre es buena idea aplicar una encuesta de clima laboral, para poder detectar si en tu empresa hay una o varias personas dominantes.

Incluso, puede que no se de cuenta de que es una persona autoritaria y que sean sus propios comentarios lo que provoque las tensiones, busque culpar a otros en lugar de hacer un ejercicio de introspección o que se victimice por las situaciones y esto pueda servirle para demostrar que tiene razón.

persona dominante de espaldas

Fuente: Freepik

La psicología de una persona dominante

La forma de actuar de las personas dominantes suele parecer grosera, ya que limitan las acciones e incluso el pensamiento de los demás, puesto que les encanta tener el control de prácticamente todo lo que pasa a su alrededor y siempre quieren tener la razón. Esto demuestra  que aún no ha trabajado suficiente en el desarrollo de sus soft skills, como la empatía o el trabajo en equipo. 

Pero esas no son las únicas actitudes que te pueden indicar que estás en presencia de una persona dominante.

Busca tener a quién ordenar

No puede existir una personalidad dominante si no hay una persona dominada, por lo que buscará crear grupos o relaciones donde la otra persona, ya sea compañeros de trabajo, amigos e, incluso, familiares o pareja, le permitan tener poder sobre ellos, lo que establecerá una relación de poder donde parecerá que una persona ordena y la otra persona, obedece.

Por ello, es muy importante que tú también conozcas tus fortalezas y debilidades para evitar que esta situación te vuelve a suceder con las personas dominantes.

Tiene complejo de superioridad

Asimismo, en una relación con una persona dominante, sea cual sea el vínculo que los una, la persona autoritaria se sentirá superior a los demás, por lo que cree que es mejor, tiene mejor criterio o simplemente sabe qué es lo mejor para todos, por lo que generalmente no da un espacio para diferentes puntos de vista, a menos que, después de todo, se le dé la razón.

Son competitivos

Una persona dominante constantemente necesita sentir que es mejor que todos, por lo que pareciera que siempre está compitiendo con alguien más, incluso si no existe motivo para que tenga esa perspectiva.

Frecuentemente,  una persona dominante presumirá sus logros o buscará menospreciar a otros, con el único fin de sentirse superior y hacerse notar, lo que nos lleva al siguiente punto.

 

A las personas dominantes se les considera egocéntricos e insensibles

Esto se debe a que no toman en consideración ni las necesidades ni perspectivas de los otros, pues sólo tienen un interés, por lo que a las personas dominantes también se les considera intolerantes con las ideas de los otros. 

Por estas características es que convivir con una persona dominante es difícil, pero también puedes echar mano de tus habilidades para mejorar el trabajo en equipo si te encuentras frente a una persona difícil. 

Son agresivos y exigentes

Estos dos rasgos de las personas dominantes van de la mano ya que, al ser personas centradas solamente en el cumplimiento de sus metas y objetivos, dejan de lado las necesidades de los otros, por lo que no piden ayuda, sino que terminan obligando a otras personas a ayudarles, es decir, exigen el apoyo, y generalmente no lo hacen de buena manera.

También, las personas autoritarias esperan que la ayuda recibida sea algún tipo de trato especial, y si no lo reciben, es cuando aparecen rasgos de una personalidad agresiva. 

Pero sus expresiones corporales también son otra característica de una persona dominante.

discusión entre una persona dominante y una persona en calma

Fuente: Pexels

El lenguaje corporal de una persona dominante

Incluso, si observas bien el lenguaje corporal de las personas que te rodean, fácilmente te darás cuenta que estás en presencia de una persona dominante.

Lo primero que resalta en este tipo de personalidad es el uso de movimientos rápidos o la tensión en sus músculos.

Además, una persona dominante suele invadir el espacio personal de otros y la mirada es intensa, directamente a los ojos y prácticamente no parpadean, como si clavaran su vista en ti con la intención de intimidarte  o intimidar a los demás. 

De igual manera, las personas dominantes buscarán lucir más grandes que tú, por lo que estarán lo más erguidos posible  buscarán alguna posición donde puedan mirarte hacia abajo.

Y no sólo eso, sino también El Correo Gallego te da otros tips para identificar fácilmente el comportamiento de una persona dominante, desde el tono de voz con el que te saludan o la altura a la que se encuentran e incluso la forma en la que tocan sus accesorios.  

¿Recuerdas la última vez que estuviste con una persona dominante? Seguro no fue una experiencia agradable. Por eso, tenemos la solución para aprender a convivir con ellos. 

¿Cómo tratar con una persona dominante?

No es necesario cambiarte de país para tener menos encuentros con las personas dominantes que te rodean, pero lo que sí necesitas es tener en mente estos consejos y así aprender cómo convivir con este tipo de personas. 

1. Evita ponerte a la defensiva

Si lo haces, sólo empeorarás el problema, ya que la persona dominante con la que estás, intentará darle un giro a la conversación de manera que pueda mantener su posición de superioridad y al final, sólo te sentirás peor.

En cambio, si quieres tener una conversación tranquila con una persona autoritaria, necesitas mantenerte tranquilo y calmado, pues la otra persona se encuentra en un estado de irracionalidad, por lo que tú necesitas hacer uso de todo tu pensamiento lógico para no caer en sus juegos. 

2. Presta atención a sus exigencias, pero no cedas

Un punto fundamental para  aprender a convivir con una persona dominante, es el hecho de mantener siempre el respeto, y puede ser que la otra persona no lo haga, pero eso no significa que tú tengas que actuar igual.

Por eso, es  necesario escuchar lo que tiene que decir. De esta manera, tú serás capaz de brindarle una propuesta de solución a la persona autoritaria con la que te encuentras y ahora serás tú quien pueda dirigir la conversación.

Posteriormente, tanto tú como la otra persona, serán capaces de mantener un diálogo más tranquilo y a su vez, la tensión del ambiente se reducirá visiblemente.

 

discusión entre una persona dominante y una persona concienzuda

Fuente: Freepik

3) Conoce tus fortalezas y debilidades

Así como una persona dominante sabe cuáles son sus defectos y cuáles son sus virtudes, sabe utilizarlos al máximo, como su liderazgo o su nivel de persuasión, pero tú también puedes explotar todas tus habilidades y talentos para no enfrascarte en conversaciones o disgustos sin sentido. 

4) No siempre les de la razón

Una vez que ya has escuchado todo lo que la persona dominante tiene que decir y además te encuentras en un estado de calma, puedes elegir y decirles no.

Recuerda, cuando estás frente a una persona autoritaria, buscará convencerte que sus ideas son mejores que las tuyas o que son las correctas, pero una vez que has escuchado lo que tienen que decir, te puedes dar cuenta que no siempre tendrán la razón, y es ahí donde tú puedes hacerte escuchar. 

5) Establece límites

Finalmente, otro de los puntos clave para aprender a  convivir con una persona dominante, es el hecho de poner límites claros y hacerle ver que tú también tienes algo que aportar dentro de la relación o el equipo, además de que le harás ver que no siempre las cosas serán como a él o a ella le gustarían.

Y para poder establecer límites claros, es necesario que “antes de evaluar, de exponer tus ideas primero hay que comprender. De hecho, así lo menciona Stephen Covey “Primero comprender antes de ser comprendido”, como lo menciona Adriana González, profesora del curso Gestión y trabajo con personas difíciles

Así que, ahora que ya sabes identificar a una persona dominante, además de  defenderte y cuáles son las herramientas con las que cuentas para hacerles frente, ya no será necesario que te hagas pequeño para poder darle gusto a una persona autoritaria.

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