Arte povera: la estética de lo ordinario

Arte povera: la estética de lo ordinario

Última actualización 12 de Marzo del 2021Tiempo de lectura: 7 min.

Herson Barona

El arte povera fue un movimiento artístico surgido en Italia hacia la segunda mitad del siglo XX. 

En una época marcada por la efervescencia social alrededor del mundo (recordemos los movimientos estudiantiles de 1968) y las vanguardias que le dieron un vuelco al arte moderno, tales como el cubismo o el surrealismo, el grupo de artistas englobados bajo la categoría de arte povera irrumpió en el ámbito cultural con una fuerza renovadora y crítica, ampliando y enriqueciendo lo que entendemos hoy en día por obra de arte.

Para conocer más sobre el curioso movimiento del arte povera, en este artículo te contaremos sobre sus orígenes, definición, características, exponentes y algunas de las obras de arte povera más emblemáticas.

 

        Índice

  1. Origen del arte povera
  2. La pobreza del arte povera
  3. Estética de lo ordinario
  4. Las obras de arte povera
  5. Arte povera, ¿momento o movimiento artístico?

 

 

1. Origen del arte povera

Como parte de las revoluciones artísticas que se propagaron alrededor del mundo a mediados de la década de los sesenta del siglo pasado, surgió una nueva generación de artistas provenientes del norte de Italia con una impronta contestataria y disruptiva.

El término arte povera —que en italiano quiere decir, literalmente, arte pobre— fue acuñado por el crítico y curador de arte italiano Germano Celant, quien siempre defendió su labor como freelancer y, lamentablemente, murió el año pasado por complicaciones derivadas de la enfermedad por coronavirus. 

 

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Con tan sólo 27 años y en el contexto del llamado “milagro económico italiano”, Celant montó la exposición Arte Povera - Im Spazio en la galería La Bertesca de Génova. Fue ahí, en septiembre de 1967, donde al agrupar a un puñado de artistas con ciertas búsquedas comunes nació el último movimiento artístico real del siglo XX.

En el catálogo de la exposición, Germano Celant sentaba las bases y daba forma al arte povera como movimiento, al tiempo que configuraba los elementos de esta nueva poética

Aquel texto, publicado después en la revista Flash Art con el título “Arte povera: notas para una guerra de guerrillas”, es considerado el origen conceptual del arte pobre. En él surge una noción del artista como una especie de guerrillero cuyo trabajo (la obra de arte) era un gesto social que debía buscar la identificación entre el individuo y el mundo.

Los artistas que formaron parte de esa primera exposición fueron Alighiero Boetti, Luciano Fabro, Jannis Kounellis, Giulio Paolini, Pino Pascali y Emilio Prini. Después se añadirían otros más, tales como Mario Merz, Michelangelo Pistoletto, Giovanni Anselmo, Pier Paolo Calzolari, Marisa Merz, Luca Maria Patella, Giuseppe Penone y Gilberto Zorio.

 

Mario Merz, Senza titolo (Igloo).

Mario Merz, Senza titolo. Igloos 1968-2003. P A Black.

 

2. La pobreza del arte povera

El concepto derivó de la noción de “teatro pobre” del dramaturgo polaco Jerzy Grotowski; aquí el adjetivo pobre debe entenderse más allá de lo económico, hace alusión sobre todo al uso de materiales —crudos y sin un mayor tratamiento, es decir, pobres— para la creación de sus obras: elementos industriales u orgánicos que remiten más a la cultura del desperdicio que a la élite del arte. 

La tierra, el carbón, la tela, el metal, la piedra, la madera y el vidrio son algunos de los materiales que utilizaron los miembros del arte povera para crear sus obras. En ese uso creativo de materiales no creativos, por llamarlos de algún modo, es donde yace una de las principales características del arte povera y una de las razones de su relevancia.

Según Germano Celant, el arte povera consiste en “sacar, eliminar, reducir las cosas a su mínima expresión y empobrecer los signos para reducirlos a sus arquetipos”. El uso de estos materiales cotidianos indica, entonces, un rechazo implícito a cierto tipo de prácticas artísticas e incluso a la noción de belleza, con lo cual estas obras representan una fractura en el discurso oficial del arte, sus valores y su tradición.

Al darles la espalda a los materiales tradicionales, este grupo de artistas pudieron llevar a cabo una exploración creativa que implicaba una voluntad de renuncia a las convenciones artísticas, lo cual les permitió crear nuevos lenguajes expresivos y apostar por una estética de lo cotidiano, lo ordinario y lo austero.

 

Jannis Kounellis, Senza titolo (café).

Jannis Kounellis, Senza titolo, 2001. Art sheep.

 

3. Estética de lo ordinario

Desde sus inicios el arte povera fue crítico con las prácticas consumistas de la sociedad de masas: la producción en serie y el culto al objeto, elementos que el arte pop se encargó de enaltecer.

En franca oposición al arte pop, los representantes del arte povera intentaron reinstaurar la atención en el objeto como elemento de la vida cotidiana, frágil y perecedero. Por esa razón hacer obras vivas, experienciales (como happenings o performances) era primordial para este movimiento artístico.

Las obras de arte povera buscan entablar nuevas formas en que las sociedades pueden dialogar con los objetos. Con la inclusión de materiales ordinarios en un museo o una galería se crea también un cuestionamiento sobre el espacio. Por eso tenían un rechazo a las fronteras entre las disciplinas artísticas, mezclando a menudo pintura, escultura e instalación.

Dentro del arte povera los objetos dejan de ser lo que eran y su función ya no es definitiva. Esta característica está relacionada con el hecho de que para este grupo de artistas la presentación es más importante que la representación y en esto el arte povera está emparentado con el arte conceptual. 

Por otra parte, la transformación de objetos reales en objetos estéticos genera un vínculo nuevo entre el arte y la vida con miras a crear un nuevo punto de vista sobre la realidad. 

Es por eso que disolver la oposición entre cultura y natura fue, en efecto, una de las búsquedas estéticas centrales del arte povera. Todo lo anterior implica una ampliación del campo de trabajo del artista y su importancia para la sociedad mediante pequeñas intervenciones. 

 

 

Germano Celant explicó la estética de lo ordinario de esta manera:

¿Qué está ocurriendo? La banalidad ha entrado en el terreno del arte. Aparece lo que es insignificante, o más bien está empezando a imponerse. El comportamiento y la presencia física se han convertido en arte [...] Vivimos en un periodo de desculturización. Las convenciones iconográficas se están desmoronando, los lenguajes simbólicos y convencionales se desintegran.

 

4. Las obras de arte povera

La etiqueta de arte povera fue aplicada a una gama de artistas completamente diferentes. Aunque, como hemos visto, compartían ciertas búsquedas, cada uno de ellos tenía intenciones estéticas particulares y, por lo tanto, su obras dan cuenta de una variedad formal.

Pero en esa diversidad también yace una de las lecciones más importantes de estos artistas de arte povera: la libertad creativa. Sus obras parecen decirnos que no hay límites para crear y que se puede hacer una obra de arte a partir de prácticamente cualquier cosa porque, como afirma la ilustradora digital Belén Rodríguez Traverso en su curso para despertar la creatividad, el arte está presente en nuestra vida cotidiana

Para ejemplificar lo anterior, revisemos algunas obras representativas del arte povera:

 

Luciano Fabro

Luciano Fabro, Pavimento. Tautologia

Luciano Fabro, Pavimento-Tautologia, 1967. The Open Box (Valentino Albini).

 

En la primera exposición de arte povera, Luciano Fabro presentó su obra Pavimento. Tautología, que consistía en realidad de una acción. Se trataba de limpiar un fragmento del piso de la galería para pulirlo y después taparlo con periódicos. Esto hacía pensar en la obra de arte como trabajo y viceversa; además es un trabajo de preservación (se pule el piso para conservarlo, pero después se le tapa para que no se ensucie y, por lo tanto, nadie ve el piso limpio). 

Fabro logra hacer, a través de esta obra en apariencia banal, un comentario sobre la inutilidad del arte y, en un sentido, de la vida. Al respecto el autor dice que “existía esta forma de considerar el trabajo y de conservarlo no como una ostentación, sino como un hecho casi privado, una forma de intentar que algo que puede haber costado una jornada de trabajo no termine en nada”.

Contra la idea de la obra de arte como algo permanente, aquí se trata de una acción efímera. Un trabajo de limpieza de algo que se va a volver a ensuciar y cuyo resultado, además, nadie puede disfrutar.

 

Michelangelo Pistoletto

Pistoletto, La Venus de los trapos.

Michelangelo Pistoletto, Venus of the Rags, 1967, 1974. Tate Modern.

 

La obra de Pistoletto intenta mostrar la irrepetibilidad de cada instante y las formas en las que se conjugan el pasado y el presente: sus pinturas en espejos (piezas en las que el espectador y, por ende, el mundo real se vuelven parte de la obra de arte) da cuenta de ello. 

Quizá su obra más conocida sea la llamada Venus de los trapos. En ella una estatua de la diosa romana del amor (que representa al canon artístico occidental y al pasado cultural de Italia) está parada frente a una montaña de trapos, tela y ropa colorida, dándole la espalda a los espectadores. Mediante este juego de oposiciones el artista muestra el contraste entre lo permanente y lo desechable, el arte y la vida cotidiana, alta cultura y cultura popular, lo clásico y lo contemporáneo, y nos invita a reflexionar, entre otras cosas, sobre la condición histórica del arte como concepto.

 

Giovanni Anselmo

Giovanni Anselmo, Estructura que come

Giovanni Anselmo, Senza titolo (Struttura che mangia), 1968. Artribune.

 

 Una de las esculturas más representativas de Giovanni Anselmo es la llamada Senza titolo (Struttura che mangia) [Sin título (Estructura que come)]. Está hecha con dos bloques de granito, alambre de cobre y hojas de lechuga. Se trata de una pieza tal vez demasiado simple; sin embargo, esa simplicidad nos habla del paso del tiempo y el cambio, lo permanente y lo fugaz

A medida que pasa el tiempo de exposición, la lechuga se va transformando (pasa por un proceso de oxidación y descomposición) hasta que tiene que ser removida y cambiada por otra. De este modo el artista cuestiona la noción misma de escultura, un tema central del arte povera. En este caso se trata de una obra que se encuentra en constante transformación (de degradación, para ser más precisos), como si siempre estuviera inacabada.

 

Giulio Paolini

Giulio Paolini, Mimesis

Giulio Paolini, Mimesi, 1975-1976. FER Collection.

En su serie Mímesis, Giulio Paolini pone a dialogar el arte clásico con el contemporáneo. Mediante el vaciado en yeso a través del uso de moldes, el artista italiano hace réplicas de esculturas clásicas. Para enfatizar el hecho de que se trata de réplicas, Paolini hace dos piezas de la misma escultura y, por si fuera poco, les deja la línea de los moldes visible, como copias burdas —a modo de alusión a la producción en serie y, por lo tanto, como una crítica al arte como producto comercial.

Para el montaje de la obra se coloca una escultura frente a la otra, de modo que parezca que se están mirando. Además, se suelen incorporar pedazos de yeso en el suelo, simulando que las piezas acaban de ser esculpidas. De esta manera, Paolini crea un diálogo en el que participamos como espectadores: la distancia entre las esculturas que se miran crea una tensión (es como si sospecharan de su condición de copia) y nosotros cerramos el triángulo. 

Al obligarnos a cuestionarnos sobre el papel del artista en la antigüedad y en nuestros días, sobre las nociones de producción y reproducción; es decir,  de original y copia, Giulio Paolini pone en discusión uno de los elementos centrales de la teoría estética de Occidente y la base del arte figurativo: la mímesis o representación.

 

 

5. Arte povera, ¿momento o movimiento artístico?

Aunque el arte povera se posicionó rápidamente en el circuito artístico y alcanzó el éxito comercial —o quizá precisamente por eso, pues al convertir sus obras en objetos de culto y mercancía parecían ir en contra de sus propios preceptos y haberse convertido en aquello a lo que se oponían— esta corriente tuvo un periodo de vida muy corto. En 1972 Pier Paolo Calzolari declaró que el arte povera había llegado a su fin. A partir de entonces, cada elemento de esta constelación de artistas siguió su propio camino. 

Debido a lo anterior hay quienes se refieren al arte povera como un momento o una postura antes que como un movimiento artístico. Sin embargo, durante su corto periodo de vida logró revolucionar el concepto de arte en sí mismo, así como la labor del artista en la sociedad. Y es por estas razones que se considera como uno de los grandes momentos del arte de posguerra.

No cabe duda de que la radical idea de materialismo, encarnada en las obras de estos artistas, ha influido de manera profunda en el arte contemporáneo.

 

 

 

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